Hablan, el autor…
DosMás no es un "reality show", claro, pero comparte con ese "género" una cierta mirada indiscreta a los entresijos de las vidas ajenas. Al escuchar impunemente la conversación de la mesa de al lado en cualquier cafetería, es indudable que nos dejamos llevar por una sospechosa curiosidad sobre la que DosMás construye su espejo: lo que nos interesa, lo que nos conmueve, lo que opinamos nosotros mismos de eso que los otros hablan, lo que nos hace reír, el sentido de lo ridículo, la traición… todo lo humano en nosotros nos posiciona respecto de lo que pasa en el escenario. Los dramas pequeños y cotidianos, las íntimas contradicciones y las dolorosas confesiones que ocurren cada día alrededor de un par cervezas, nos revelan tanto de nosotros… La pregunta es: ¿si nos viéramos desde fuera nos entenderíamos mejor?
…y el director
Sin duda el sustento principal sobre el que se apoya DosMás es el trabajo interpretativo de los actores. Ellos hacen posible la reproducción de los comportamientos humanos más cotidianos y dibujan así unos personajes reales como la vida misma. Su minuciosa reconstrucción de lo coloquial permite que el espectador perciba todo el calado emocional de sus personajes. Para ello hemos trabajado con todo el tiempo necesario, sin prisas, llevados por el gusto por el detalle. Ha sido un placer ir tejiendo los hilos del drama íntimo, del humor espontáneo, del recuerdo que sobreviene, de la ira que se contiene, del remordimiento que escuece… Nos interesaba que cada espectador sintiera que podría estar sentado ahí, compartiendo esas cervezas,
hablando de sí mismo y exponiéndose, como los personajes, olvidándose de que hacen teatro. La música de chelo de Pau de Nut y Gerard Gil es el contrapunto perfecto que nos saca de esa hipnosis y nos recuerda que asistimos a un acto de "representación". Esto es: el espectáculo representa la realidad, y nosotros estamos dentro y fuera a la vez. Observadores observados desde principio a fin. Sin más artificio.
Quique Culebras