Un Concierto Encanto pasa volando y aprovecha mucho.
La música que más me ha conmovido en los últimos años (desde el Renacimiento hasta Björk, la Velvet Underground o Dominique A), destilada para voz y violonchelo. Es un resultado verdaderamente espiritoso. Un buen licor que gusta ofrecer (y recibir).
Mejor cuanto más cerca. Porque la música está tejida con muy pocos hilos. Sólo lo imprescindible. Así voy cantando al oído de cada uno/a lo que quiero contar y nada más que eso.
El cantante y el violonchelista son la misma persona, "las canciones suenan sólidas, rotundas como rocas." Así me dijo alguien un día. "Es lógico", continuó, "sólo tú sabes el momento íntimo en el que una nota y su sílaba deben ceder el paso a las siguientes".
Pau de Nut.
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